
La República Dominicana es uno de los cuatro países iberoamericanos cuyos ciudadanos todavía necesitan visado para entrar al espacio Schengen, junto con Cuba, Bolivia y Ecuador. En junio de 2026 el canciller Roberto Álvarez explicó públicamente por qué la exención sigue detenida, y la razón que dio no es migratoria sino documental.
Los números del acceso son elocuentes por sí solos. En 2024 las personas dominicanas presentaron alrededor de 74.000 solicitudes de visado Schengen, de las cuales más de 16.000 fueron rechazadas: una tasa de denegación de aproximadamente 21,7 %, frente a un promedio global del sistema cercano al 15 %, según cifras de solicitudes Schengen correspondientes a 2024. Pero el criterio que bloquea la exención es otro y es más específico. Según declaró el canciller el 17 de junio de 2026, «el estándar que observan las autoridades europeas es que los documentos fraudulentos no superen el 10 % de los casos detectados», y el país se mantiene por encima de ese umbral. En enero de 2026 la República Dominicana adoptó el pasaporte biométrico, que incorpora los estándares exigidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) y responde a una de las principales demandas técnicas europeas; es un avance necesario, aunque no suficiente por sí solo: el documento biométrico es hoy un estándar extendido, y numerosos países que ya lo emiten siguen sujetos a visado.
Ese requisito mide algo distinto de lo que se suele suponer. La exigencia de visado no mide cuánta gente emigra: mide la confianza que una autoridad extranjera deposita en el sistema de identidad de un país, es decir, en su registro civil, en la cadena de emisión de sus documentos y en su capacidad de detectar y reportar fraude documental. El umbral del 10 % no evalúa a las personas dominicanas que viajan, sino la trazabilidad del aparato que les expide sus documentos. Es, en la práctica, un indicador de calidad institucional del registro, y funciona como tal aunque nadie lo haya diseñado para eso. De ahí se sigue algo que cambia el orden de prioridades: las políticas que reducen la migración irregular no mueven este indicador; lo que lo mueve es la integridad del registro civil, la seguridad de la cadena de emisión y la existencia de estadísticas públicas de fraude documental detectado.
El observatorio tiene un antecedente metodológico directo en este terreno. En diciembre de 2019 publicó un análisis de las restricciones migratorias impuestas a la población venezolana en el que la exigencia de visado se trataba como una variable medible, cruzada con producto interno bruto per cápita, desempleo y volumen de población migrante; el hallazgo central fue que buena parte de las restricciones eran de origen normativo y no de capacidad de acogida. El caso dominicano ante Schengen es la misma herramienta aplicada en la dirección contraria: en lugar de medir qué restricciones se imponen a una población, mide qué restricciones enfrenta un país por el estado de sus propios registros. Conecta además con el directorio de datos migratorios de 2019 y con la razón por la que ese directorio existe: sin fuentes públicas comparables, las decisiones sobre movilidad se discuten con anécdotas.
Para poder evaluar el avance del país faltan tres datos, y ninguno se publica hoy de forma completa y comparable. Falta la serie de fraude documental detectado, por año y por tipo de documento, sin la cual ni la ciudadanía ni el propio Estado pueden saber si se acerca o se aleja del umbral del 10 %. Falta la línea de base del pasaporte biométrico: el documento se adoptó en enero de 2026 y, para demostrar después que funcionó, hace falta la medición del período anterior, publicada antes de que empiece la discusión sobre resultados. Y falta la tasa de denegación desagregada por motivo, porque un rechazo por documentación insuficiente y un rechazo por dudas sobre el propósito del viaje son problemas distintos con soluciones distintas, y agregados en una sola cifra no orientan ninguna política. Ninguno de los tres es costoso de producir, y los tres son condición para que más adelante alguien pueda decir con evidencia si el país mejoró.
Referencias: OLDS, «Restricciones migratorias a los venezolanos», 22 de diciembre de 2019 · declaraciones del canciller sobre la exención Schengen, Ensegundos, 17 de junio de 2026 · cifras de solicitudes Schengen 2024, Diario Libre, 3 de junio de 2026.
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