Posición institucional del OLDS, fechada el día en que se hizo pública.
El 23 de junio de 2026, tras el anuncio del ministro de la Presidencia José Ignacio Paliza sobre el inicio de la construcción del Centro de Excelencia en Inteligencia Artificial, el Observatorio Latinoamericano de Desarrollo Sostenible (OLDS) valoró la iniciativa como un paso de modernización tecnológica y planteó una advertencia: la capacidad de cómputo, por sí sola, no produce ni transformación social ni soberanía tecnológica.
El punto de partida
Un centro de excelencia es infraestructura. La infraestructura habilita; no decide qué se hace con ella. Entre un centro que eleva la capacidad científica del país y un centro de datos con nombre institucional hay tres decisiones de diseño de por medio, y se toman al principio o no se toman.
«El desarrollo tecnológico no puede estar desvinculado de la pedagogía, la investigación científica y la visión académica. Saludamos la iniciativa del Ministerio de la Presidencia, pero el liderazgo regional en inteligencia artificial solo será posible si se fortalece el sistema nacional de educación superior.»
Primera condición: rectoría académica y científica del MESCYT
El Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCYT) debe ocupar un papel central dentro de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial (ENIA), con tres funciones concretas y no honoríficas:
- Formulación de currículos — qué se enseña y con qué profundidad.
- Acreditación de programas — cuáles cuentan como formación reconocida y cuáles no.
- Asignación de fondos de investigación aplicada en áreas prioritarias: salud, seguridad ciudadana y las demás donde el país tiene problemas que resolver.
Sin esas tres atribuciones, la participación del MESCYT es representación en un comité. Con ellas, es rectoría.
Segunda condición: las universidades son el centro de gravedad, no un invitado
La UASD, el INTEC, la PUCMM y UNICARIBE ya tienen el capital humano y la capacidad investigativa para sostener proyectos de largo plazo. Esa capacidad instalada existe y no hay que construirla.
De ahí la formulación más precisa de esta posición:
El Centro de Excelencia debe funcionar como un recurso al servicio de la academia, no como una estructura paralela que compita con ella.
La distinción no es de matiz. Un centro paralelo termina disputando a las universidades el mismo personal escaso, con mejores salarios y sin obligación de formar a nadie. Un centro-recurso multiplica lo que las universidades ya hacen. El diseño institucional decide cuál de los dos resulta, y se decide ahora.
Tercera condición: diversificación tecnológica hacia la soberanía digital
El diseño anunciado se apoya de forma central en tecnología de NVIDIA. La propuesta del OLDS es ampliar las alianzas para incorporar también Google Cloud, Gemini y Amazon Web Services (AWS), de modo que investigadores y desarrolladores dominicanos accedan a una variedad mayor de modelos de lenguaje y herramientas.
No es una objeción a NVIDIA. Es una observación sobre exposición: un país cuya capacidad de investigación depende de las decisiones de precio, disponibilidad y licenciamiento de un único proveedor no tiene soberanía tecnológica, tiene un contrato. Diversificar es lo que convierte una dependencia en una cartera.
La pieza que falta: un Consejo Nacional de Inteligencia Artificial
Las tres condiciones anteriores requieren un lugar donde coordinarse. Hoy la política de IA se reparte entre el Ministerio de la Presidencia, el MESCYT, las universidades y los socios tecnológicos, sin un espacio con mandato.
La propuesta es conformar una Mesa o Consejo Nacional de Inteligencia Artificial, con reparto explícito de papeles: el MESCYT ejerce la rectoría científica, las universidades lideran la investigación aplicada, y los socios tecnológicos internacionales aportan soporte técnico y ético.
Un consejo así no añade burocracia si sustituye la coordinación informal que ya ocurre por una con agenda pública y actas. Añade burocracia si se superpone a ella.
Lo que el observatorio va a seguir
Cuatro cifras, publicadas con periodicidad fija, permiten evaluar este centro sin discutir intenciones:
- Capacidad de cómputo efectivamente disponible para instituciones dominicanas, y bajo qué condiciones de acceso.
- Qué instituciones la usan, y qué proporción son universidades públicas.
- Cuántas personas se forman al año, y con qué credencial reconocida.
- Qué producción sale de allí: publicaciones, patentes, sistemas en operación.
Sin línea de base y sin esas cifras, en tres años no habrá forma de distinguir un centro de excelencia de una sala de servidores bien inaugurada.

Cobertura de prensa: Diario Social RD · El Jaya, 23 de junio de 2026.
0 Comentarios