Venezolanos en Ecuador - destino de esperanzas (parte 1)

Esperanza en el extranjero

La actual crisis humanitaria que experimenta Venezuela ha provocado el mayor éxodo en la historia reciente del hemisferio. A la fecha se han contabilizado más de 1.5 millones de migrantes que han abandonado el país de forma forzada a causa del deterioro de la democracia y la calidad de vida.

De acuerdo con las estimaciones de organismos multilaterales, a finales de 2018 Venezuela habrá perdido el 50% de su producto interno bruto en tan sólo cinco años (Hausman, Santos y Barrios, 2018), lo cual implica una dramática caída en el bienestar de la sociedad y un crecimiento exponencial de la pobreza extrema. En este panorama más de 870.000 venezolanos han migrado hacia Colombia y más de 168.000 han escogido al Ecuador como el destino para iniciar una nueva vida.
VENEZOLANOS EN ECUADOR / RUMICHACA

Estos migrantes esperan poder encontrar en sus nuevos hogares los derechos de los cuales han sido despojados en Venezuela. Así mismo, esperan obtener las oportunidades que les permitan recuperar el control de sus vidas. Por esta razón, la principal motivación de los migrantes es la búsqueda de un empleo que les asegure una vida digna.

(Véase: Colombia: migrantes venezolanos sufren graves carencias laborales)

En este contexto, el Observatorio Latinoamericano de Desarrollo Sostenible ha decidido analizar las condiciones laborales de los migrantes venezolanos en el Ecuador, con el fin de visibilizar los retos y oportunidades que genera esta dinámica.
 

Retos y oportunidades de la migración en el Ecuador

Es innegable que los procesos migratorios generan retos y oportunidades que condicionan la perspectiva de los analistas y la población en general. Sin embargo, existe consenso al asegurar que el mayor reto al que se enfrenta el Ecuador es la llegada masiva y creciente de población venezolana, ya que este hecho genera un impacto sustancial en las comunidades receptoras y en la demanda y disponibilidad de los servicios públicos.

De acuerdo con datos del Ministerio del Interior del Ecuador, durante el primer semestre de 2018 han migrado unos 71.302 venezolanos, cifra que es 16% más alta que el valor acumulado durante todo el 2017. Estos resultados sugieren que, de mantenerse la tendencia, en el segundo semestre del 2018 podrían migrar al menos 50.000 venezolanos más, con lo cual se alcanzaría un crecimiento del saldo migratorio de más del 100% con respecto al 2017.
El cálculo de migrantes se realizó atendiendo al saldo migratorio, es decir, a la diferencia entre entradas y salidas de venezolanos a través de los puestos de control migratorio del Ecuador.

Saldo migratorio de venezolanos en Ecuador





Los datos oficiales indican que desde el 2010 y hasta junio de 2018 han migrado unos 168.441 venezolanos, de los cuales el 80.5% ha ingresado desde enero de 2017.

Por otro lado, es importante destacar que se desconocen las características laborales de estos migrantes. Por esta razón, el equipo del OLDS ha decidido utilizar los datos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) ecuatoriano para ofrecer una caracterización inicial de esta población y contribuir al reconocimiento de los retos y oportunidades a los que se enfrenta el país.

Consideraciones metodológicas

La ENEMDU es una encuesta continua que permite obtener información laboral confiable del mercado de trabajo ecuatoriano. No obstante, se debe destacar que el diseño muestral de la misma fue realizado sin prever el flujo masivo de migrantes. Por esta razón existe el riesgo de que se presente sesgo a la hora de hacer inferencia sobre las estimaciones de las características de estas personas.
Sin embargo, se espera que la muestra obtenida pueda ofrecer información relevante de la población venezolana, ya que el muestreo realizado por el INEC cumple con los más altos estándares estadísticos. Aun así, en la presente publicación se evitará realizar inferencia sobre la población total y se analizarán los resultados de la muestra obtenida en la ENEMDU del primer semestre de 2018.

La muestra incluyó a 245 ciudadanos venezolanos, que con el factor de expansión representarían a 65.856 personas, y 59.713 ecuatorianos y ciudadanos de otras nacionalidades que representan a más de 16 millones de personas. Para mayor información visite: metodología del diseño muestral

Migrantes jóvenes y educados llegan al Ecuador

Los resultados obtenidos se resumen en la infografía adjunta. De acuerdo con estos, se pueden identificar que, los venezolanos encuestados cuentan con mayor nivel educativo que sus pares ecuatorianos. Esta situación implica una transferencia de capital humano desde Venezuela, lo cual puede generar dinámicas de difusión del conocimiento por medio del diálogo social.



De igual modo, se puede destacar que los migrantes venezolanos son más jóvenes, ya que en promedio presentan 3 años menos de edad. Esta diferencia se mantiene sin importar la categoría ocupacional. Los venezolanos ocupados presentaron en promedio un año menos, mientras que los desocupados e inactivos evidenciaron entre 8 y 9 años menos que sus pares ecuatorianos. 

Por consiguiente, se identifica una oportunidad de desarrollo para el Ecuador debido a que los migrantes se encuentran en plena edad productiva y con una formación académica elevada. De igual modo, se debe destacar que la migración genera un enriquecimiento cultural y económico debido a la complementariedad de saberes y el diálogo, lo cual se traduce en mayores tasas de innovación y emprendimiento (véase Fujita y Krugman, pág. 72).

No obstante, se pudo identificar que los venezolanos encuestados experimentan una tasa de desempleo del 10.3%, la cual es 2.5 veces mayor a la que evidencian los ecuatorianos. Este hecho se puede explicar por el crecimiento exponencial en la cantidad de migrantes y la incapacidad del mercado laboral de incluir a esta nueva población en tan sólo 2 años. De igual modo, la mayor juventud de los migrantes venezolanos puede suponer menores años de experiencia profesional y por consiguiente un menor atractivo en el mercado de trabajo.

Adicionalmente, se observó que una cuarta parte de los venezolanos empleados se desempeñan en trabajos inadecuados para sus condiciones profesionales, lo cual se conoce como subempleo. Concretamente, esta población realiza trabajos que exigen competencias inferiores a las que poseen, donde se tienen jornadas laborales incompletas y/o se reciben ingresos insuficientes para retribuir las actividades realizadas. Por otra parte, un quinto de los ecuatorianos sufre esta problemática. 

Del mismo modo, se evidencia que los venezolanos sufren 2.7 veces más subempleo por ingresos que los ecuatorianos encuestados. Lo cual sugiere la posible existencia de escenarios de explotación laboral que deberían ser analizados con mayor profundidad.

Es importante destacar que el subempleo constituye una pérdida de eficiencia para la economía y la sociedad, debido a que se está desaprovechando capacidades y saberes que podrían ser más productivos en otras actividades.

Adicional a las altas tasas de desempleo y subempleo, los venezolanos se exponen a una menor cobertura en materia de seguridad social, muestra de ello es que la desprotección en salud, es decir, la carencia de aseguramiento en salud, de estos es un 10% mayor a la que experimentan los ecuatorianos.  Este hecho podría explicarse por las mayores tasas de subempleo, una mayor incidencia del trabajo informal y por la existencia de mayor evasión en las contribuciones a la seguridad social y/o explotación laboral por parte de los empleadores.

Estos resultados sugieren un reto adicional. Concretamente se puede esperar que una mayor afluencia de venezolanos profesionales incremente la cantidad de trabajadores capacitados hasta el punto en el que esta mayor oferta de mano de obra se traduzca en reducciones salariales. Dicho panorama es altamente probable en vista de que la población migrante generalmente es vulnerable y puede acceder a trabajar por salarios inferiores (subempleo) por necesidad y falta de redes de apoyo familiares. Esta situación puede generar escenarios de xenofobia y conflictividades entre migrantes y las comunidades receptoras, ya que estas últimas podrían culpar a los venezolanos por la pérdida de bienestar que supone la reducción de los salarios.

Sin embargo, se debe destacar que, si bien existen serios retos en materia de derecho laboral, también existen oportunidades de desarrollo que deben ser analizadas por la sociedad y el Estado, con el objetivo de generar estrategias para su aprovechamiento.

De igual modo, se resalta la necesidad de contar con un plan de contingencia que estimule el crecimiento económico y que permita proveer las condiciones necesarias para la creación de empleos dignos y la absorción de los venezolanos en el mercado laboral. Ya que la ausencia de estas políticas puede generar un incremento en la tasa de subempleo, informalidad y reducciones salariales que incrementen la conflictividad entre migrantes y comunidades receptoras.

Finalmente, se debe destacar que los migrantes se encuentran en plena etapa productiva, por esta razón, una política de integración al mercado laboral sería beneficiosa, tanto para los venezolanos como para el país. Sin embargo, para diseñar una política de integración eficiente , se hace necesario realizar mayores ejercicios de caracterización e investigaciones.

Ante esta necesidad el Observatorio Latinoamericano de Desarrollo Sostenible continuará realizando esfuerzos que contribuyan a visibilizar y comprender los retos y oportunidades de las migraciones en el continente, con especial énfasis en la reciente diáspora venezolana.

Espere nuestra segunda entrega del especial: Venezolanos en el Ecuador - destino de esperanzas.

Alberto Castillo Aroca
Subdirector del OLDS 
Miembro de la Mesa Temática de Migraciones (MTM)
*El Observatorio Latinoamericano de Desarrollo Sostenible - OLDS es una institución con un marcado enfoque técnico, por ello, las opiniones acá presentadas son responsabilidad de su autor y pueden no representar la posición institucional del OLDS.

20 de julio de 2018