Comparar la pobreza de Colombia con la de Perú parece sencillo hasta que se abren las dos encuestas: cada país define el hogar a su manera, pregunta por el ingreso con otro formulario y clasifica la ocupación con otro catálogo. El resultado es que la mayoría de las comparaciones entre países de América Latina no comparan lo mismo.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) trabaja en resolverlo: armoniza las encuestas de hogares de la región para ofrecer información comparable a investigadores, docentes, formuladores de política pública y a cualquiera que estudie las condiciones de vida en América Latina y el Caribe.
Qué es el CMAEH y qué cubre
El trabajo lo realiza el Centro de Microdatos Armonizados de las Encuestas de Hogares de América Latina y el Caribe (CMAEH), que armoniza los microdatos de 23 países de la región desde principios de los años noventa. Cada base nacional cuenta con alrededor de 150 variables que describen la situación laboral, educativa, de salud y de seguridad social, entre otras dimensiones.
Las bases están disponibles en dos versiones:
- Encuestas armonizadas — con variables homologadas entre países, listas para comparar.
- Encuestas sin armonizar — los archivos tal como los publica cada oficina nacional de estadística.
Por qué le importa a un observatorio
Sin datos comparables no hay medición regional posible: ni de las metas de la Agenda 2030, ni de las brechas entre países, ni de los efectos de una política que un país aplicó y otro no. Un acervo armonizado de 23 países convierte preguntas que antes eran de opinión en preguntas que se pueden responder con evidencia.
Es la misma razón por la que el OLDS construye su Base de Encuestas de Hogares Latinoamericanas (BAEHL): la armonización es la condición previa de cualquier comparación seria.