Migración latinoamericana a Estados Unidos

¿Cuál es el perfil del migrante latinoamericano y caribeño en Estados Unidos?

Las migraciones de las últimas décadas son regionales, destacándose el caso de Estados Unidos, el cual es el país con más migrantes a nivel mundial. Sin embargo, a pesar de que consta con una población étnico diversa, este país posee cerca de un 51% de migrantes con nacionalidades de América y un 26% de mexicanos y mexicanas.
Families at Friendship Park

Esta situación ha tomado cada vez una mayor notoriedad hasta el punto de ser utilizado en los discursos del actual presidente estadounidense Donald Trump.

"For instance, we have to listen to the concerns that working people, our forgotten working people, have over the record pace of immigration and it’s impact on their jobs, wages, housing, schools, tax bills and general living conditions” Donald Trump, septiembre de 2016.

Es importante recordar las palabras de Trump en la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas donde aclaró su posición sobre la migración e invitó a los demás Estados a retomar el patriotismo y a apelar a su propia legislación por encima de las decisiones de los organismos internacionales.

En este contexto, es necesario visibilizar la situación y características de los migrantes latinoamericanos y caribeños en Estados Unidos, quienes presentan una alta vulnerabilidad y se enfrentan a mayores restricciones migratorias en dicho país. Para esto, se analizarán los datos publicados por Pew Research Center en septiembre de 2018.

Migrar para progresar

Se debe destacar que la principal motivación de los migrantes latinoamericanos y caribeños en Estados Unidos es cumplir el llamado "Sueño Americano", el cual involucra llegar un país con mayores oportunidades laborales y mejores niveles de seguridad para progresar individual, familiar y profesionalmente y obtener una mayor calidad de vida.


Una de las problemáticas más notables entre la población estadounidense y la migrante es el nivel de desigualdad entre estos. Como muestra de ello, un estadounidense de nacimiento recibe en promedio un salario de unos 46.000 dólares anuales mientras que un caribeño recibe 35.000, un centroamericano 28.200 y un mexicano unos 28.000.


Esta diferencia de ingresos condiciona las posibilidades de adquirir vivienda, seguro médico privado, educación y acceder a otros bienes y servicios necesarios para el desarrollo humano de las personas. Esta situación, aunada al rezago educativo y el desconocimiento del idioma, dificulta la integración de los migrantes y los relega a los sectores marginales de la sociedad de destino.

En consecuencia, surge un mal adicional, la construcción de prejuicios étnicos donde los migrantes han pasado a ser el objetivo secular.

Por estas razones, los y las migrantes son una población priorizada por el décimo Objetivo de Desarrollo Sostenible "Reducir la desigualdad en y entre los países".

Esta situación empeora cuando los migrantes son irregulares porque se encuentran parcialmente desprotegidos ante la ley. Como ejemplo ilustradores se pueden mencionar los casos de explotación laboral en California y las acusaciones de violación en las cosechas de Florida y Texas.

Así mismo, genera preocupación que entre la década de los noventas y la recesión de 2008 se triplico la cantidad de indocumentados, de los cuales la mayoría son latinoamericanos, principalmente de origen mexicano. 

La educación es otro factor donde se evidencia la desigualdad, no solamente con los estadounidenses de nacimiento sino entre los grupos migratorios. Se destaca que solo el 9% de mexicanos y el 7% de los centroamericanos poseen educación universitaria, mientras que un 50% de las personas provenientes del Sureste Asiático y Oriente Medio cuentan con un título profesional. Cabe mencionar que las cifras del Caribe y Sur América no son tan disimiles a la de los estadounidenses por nacimiento. 

Esta característica ha determinado las ocupaciones laborales de los migrantes latinoamericanos, las cuales se concentran en sectores como la construcción, salud, educación, ventas y finanzas. No obstante, se destaca que no hay ningún sector económico donde predomine fuerza laboral extranjera.

Otro factor importante es el nivel de bilingüismo, ya que este explica el subempleo y las dificultades de integración de los migrantes, mexicanos, centroamericanos y del sudeste asiático.

Las estadísticas han demostrado que la cantidad de hispanos angloparlantes se ha incrementado considerablemente al punto de alcanzar un 61% en 2015. Esto se explica por la creciente proporción personas hispanas nacidas en Estados Unidos.

Adicional a los anteriores factores antes mencionados, se debe destacar que la Recesión de 2008 tuvo un impacto desbalanceado entre las comunidades en los Estados Unidos. De acuerdo con Rakesh Kochhar, la desigualdad entre el ingreso medio de las familias blancas y las familias afroamericanas o latinas incrementó sin retroceso en los años posteriores a la recesión; entre el primer quinquenio, el promedio de ingresos de un trabajador latinoamericano descendió un 55%, el de un afroamericano un 47%, mientras el de un estadounidense de nacimiento tan solo un 31%. De este modo, el ingreso promedio de una familia estadounidense blanca es tres veces mayor a la de una latina.

Luego de presentar factores de polarización cómo el nivel educativo, ocupación e ingresos, a modo personal se debe conjeturar cómo se seguirán incrementando los problemas y las dificultades para los migrantes latinoamericanos en Estados Unidos con las acusaciones de figuras públicas, cómo Donald Trump o Joe Arpaio, que idealizan su nación sin residentes extranjeros.



Laura Daniela Rincón Alarcón
Investigadora del OLDS 
Miembro de la Mesa Temática de Migraciones (MTM)

*El Observatorio Latinoamericano de Desarrollo Sostenible - OLDS es una institución con un marcado enfoque técnico, por ello, las opiniones acá presentadas son responsabilidad de su autor y pueden no representar la posición institucional del OLDS.

21 de octubre de 2018