Elecciones en Venezuela: desconocimiento, desconfianza y abstención

Unas elecciones atípicas

En marzo del 2017 la Fiscalía General de Venezuela y otros actores políticos denunciaron la ruptura del orden constitucional venezolano, cuando el Tribunal Supremo de Justicia se adjudicó la función legislativa propia de la Asamblea Nacional. No obstante, fue la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente y las denuncias de fraude en su elección en julio de 2017 lo que ha motivado que diversos países hayan decidido distanciarse del gobierno de Nicolás Maduro.

Si bien el escenario político se encontraba tenso, este fue empeorado aún más tras la convocatoria a elecciones anticipadas por parte de la desconocida ANC y el fracaso de los diálogos entre el Gobierno y la Oposición en enero de 2018.

Las acciones de la comunidad no se han hecho esperar y además de aplicar sanciones individuales contra los altos funcionarios del chavismo, un significativo número de países, reunidos en el Grupo de Lima, han anunciado su desconocimiento de las elecciones del próximo 20 de mayo. Esta acción entra en consonancia con la estrategia abstencionista y de desconocimiento que ha emprendido el Frente Amplio Venezolano, el cual es una agrupación de sectores políticos y sociales adversos al gobierno de Nicolás Maduro.
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Como cabría esperar, esta situación de inestabilidad política y erosión de la democracia ha generado un impacto hasta el momento desconocido sobre la confianza de la población venezolana en el sistema electoral y el futuro del país. Este hecho se puede confirmar con el incremento exponencial de la diáspora venezolana en la región y con las cifras de abstención que prevén las firmas encuestadoras (ver El Nacional).

Desconfianza y abstencionismo histórico

La situación actual de Venezuela contrasta con medio siglo de democracia en ese país y más aún con la historia reciente del mismo. Un ejemplo de esto son las mediciones de confianza en el sistema electoral que ha realizado el Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP) de forma bianual para los años 2004, 2006, 2008, 2010, 2012, 2014, 2016 y que se encuentra realizando en 2018.

El mencionado proyecto encuesta a una muestra de personas mayores de edad en temas como confianza y percepción sobre el sistema electoral y político del país así como de diversas dinámicas sociales propias del mismo. En el tema electoral se le solicita a los encuestados que califiquen del 1 al 7 el grado de confianza en las elecciones del país, de acuerdo con esta medición se puede obtener tanto el nivel de confianza promedio como el porcentaje de población en cada nivel. Cabe destacar que el 4 sería el nivel de indiferencia, es decir, donde la población se encuentra distribuida equitativamente entre quienes confían y desconfían en las elecciones.

De acuerdo con estas mediciones, Venezuela ha sido un país que históricamente ha mantenido altos índices de confianza en el sistema electoral, destacándose que para 2016 fue el líder en este sentido en comparación con los países que todavía faltan por celebrar elecciones presidenciales en el presente año.
 
Fuente: LAPOP

Sin embargo, al examinar con mayor profundidad el comportamiento de este índice se puede observar que el país presentó su nivel más alto de confianza en el año 2012, previo a las elecciones presidenciales entre Henrique Capriles y Hugo Chávez. No obstante, el país experimentó su mínimo para el año 2014 posiblemente a causa de las denuncias de fraude electoral tras el resultado de la contienda entre Nicolás Maduro y el propio Henrique Capriles. Posteriormente se observa una recuperación de la confianza hasta que en 2016 inicia una senda decreciente de la misma, posiblemente motivada por la ruptura del orden constitucional y la elección de la ANC.

Es importante destacar que estos resultados parecen correlacionarse estrechamente con la abstención electoral. En la línea naranja se muestra el porcentaje de abstención estandarizado de acuerdo con el promedio del abstencionismo de cada tipo de elección (presidencial, regional, parlamentaria). Específicamente se evidencia que a mayor confianza se reduce el abstencionismo. Sin embargo, se puede observar que para el año 2015, que coincide con las elecciones de la Asamblea Nacional, el impacto en la confianza no generó un impacto equivalente en la abstención, posiblemente a causa de la intensa campaña electoral de aquel momento.


Fuente: LAPOP

En este sentido, el principal resultado que podemos confirmar con estos datos es que la confianza en el sistema electoral incide de forma inequívoca en el porcentaje de abstención. Con lo cual cabría preguntarse: ¿cómo se comportará la abstención en las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo con un llamado del Frente Amplio a la abstención y el desenmascaramiento del autoritarismo del gobierno de Nicolás Maduro?

Si bien en materia política toda predicción sufre un alto riesgo de errar, a continuación, se expondrán dos argumentos que permitirían vislumbrar una posible respuesta. En primer lugar, al suponer que el impacto de la actual crisis política es comparable al que recibió la confianza pública tras las elecciones presidenciales de 2013 y las denuncias de fraude por parte de la Mesa de la Unidad Democrática, se podría esperar una reducción de la confianza en las elecciones en torno a un 15%, lo cual colocaría al índice en su mínimo histórico con un valor de 3.26/7, hecho que indicaría que más del 65% de las personas manifestarían expresamente su desconfianza en las elecciones.

Este resultado se encuentra en consonancia con las estimaciones de Hercon Consultores y Datincorp quienes estiman una abstención en torno al 55% (línea amarilla). En este sentido, de cumplirse el supuesto de que el impacto mínimo en la confianza del electorado sea equivalente al experimentado en 2013, Venezuela estaría experimentando el mínimo histórico de confianza electoral y la mayor abstención en una elección presidencial en la historia democrática venezolana, superando incluso el 40% de abstención de la elección de 1993, efectuada posteriormente a los intentos de Golpe de Estado de 1992 y el Caracazo de 1989.

Todo puede suceder

En este contexto, las elecciones del próximo 20 de mayo pueden ser el punto de quiebre que inicie una mayor presión internacional y el reactivamiento de las protestas en la calle. Posiblemente, la concurrencia de electores a los centros de votación sea un medidor del apoyo popular que pueda mantener o forzar el gobierno y de esto depende en gran medida sus posibilidades de mantenerse anclado en el poder.

Aparentemente, el riesgo de una abstención histórica que desacredite y deslegitime a Nicolás Maduro podría ser el punto previo a su caída. Sin embargo, sin garantías electorales, observadores internacionales neutrales y con un poder centralizado en el PSUV podríamos esperar el anuncio de resultados "favorables" al chavismo que no encuentren respaldo en el registro fotográfico y la percepción de las personas del común sobre la concurrencia a los centros de votación.

En este sentido, la pregunta sería ¿pueden ser estas elecciones el mayor error del chavismo y el inicio de su salida del poder?

La discusión sigue en desarrollo.

Alberto Castillo Aroca
Subdirector del OLDS 
Miembro de la Mesa Temática de Participación Política (MTPP)

*El Observatorio Latinoamericano de Desarrollo Sostenible - OLDS es una institución con un marcado enfoque técnico, por ello, las opiniones acá presentadas son responsabilidad de su autor y pueden no representar la posición institucional del OLDS.